“COMUNICACION / INCOMUNICACION”

Del 8 de mayo al 19 de julio de 2014

Sala Capilla

Con la consolidación de las nuevas tecnologías, en el siglo XXI se ha creado una indudable dependencia entre nuestra manera de vivir y los medios de comunicación.

La información es un derecho básico para el ciudadano y su carencia propicia una sociedad ignorante. Sin embargo, el exceso de información, ese tsunami de noticias, nos resulta difícil de digerir y nos provoca, en algunos casos, desazón y angustia; mientras que, en otros, la repetición nos produce insensibilidad y “adormecimiento” de los sentidos: se mira sin ver, se oye sin escuchar y se convierte lo asombroso en anodino.

Existen tantos medios de información y tan variados que la competencia por dar noticias, y la necesidad que tienen de que sean llamativas o curiosas, les lleva a difundir, en muchas ocasiones, lo absurdo, lo evidente, lo ridículo.

Hemos creado una sociedad en la que el exceso de información y la facilidad de comunicarnos, sobre todo en las grandes ciudades, está creando, cada día, más ciudadanos solitarios. Sustrayendo de la realidad esta paradoja, compartiendo sus reflexiones y trasladándola a su iconografía particular,  tres artistas plásticas: Alicia Peláez, Liviana Leone y Stella Kamazón, ofrecen su particular visión de la realidad que va entre la comunicación y la incomunicación.

Alicia Peláez se concentra más en la comunicación o incomunicación que se da en las relaciones.

Día a día, dice, nos damos cuenta como cada vez es más común que amigos y parejas no sepan que decirse en su vida diaria. Sin embargo, esta comunicación es más amplia por vía digital. Así, lo que un día fue necesario para crear el lazo, sólo se mantiene por un medio que queda muy lejos del afectivo. Es más, la comunicación deriva en muchos casos en mera información. Alejando más si cabe aquel lazo inicial y sembrando uno nuevo por el que va a transcurrir la relación.

Para Liviana Leone hay demasiadas palabras.

Manipuladas, equivocadas, malintencionadas pero, sobre todo, en exceso.

La artista parte de la confusión y la soledad generadas por la conciencia de la manipulación de la que somos objeto – manipulación de la que no conocemos pero intuimos los mecanismos – y hace una reflexión  sobre el legitimo deseo de substraerse a ese chorro continuo de falsedades y sobre el riesgo de  replegarse en sí mismos que conlleva, refugiándonos entre nuestros propios muros como única posibilidad de huida.

Kamazón enfoca el proyecto dentro de la controversia que supone, por un lado el acceso fácil a la comunicación y las relaciones asépticas que ofrece, y por otro el aislamiento y la soledad emocional del individuo, que habita con relación a los demás y a su entorno en un ostracismo que le impide ver, tocar, sentir…

Un cúmulo de información se ofrece a los personajes que habitan la estancia, para que sea engullida, comida o despreciada por ellos.